Barcelona es una de las ciudades con más motos por habitante de Europa, y muches barceloneses se han iniciado en la carretera con esos ciclomotores de 49cc que no superan los 50 km/h. pero consiguen llevarte a cualquier esquina de la ciudad obviamente, con la consiguiente contaminación. El Ayuntamiento se ha propuesto ahora luchar contra esos humos, y por eso busca que estos ciclomotores desaparezcan definitivamente para dar paso al silencio eléctrico.
Si eres de los que todavía guarda una moto de 49cc de gasolina en el garaje, esto te interesa: Barcelona te pagará 600 euros para que te pases a la eléctrica.
El alcalde Jaume Collboni, que predicó con el ejemplo llegando al anuncio sobre dos ruedas eléctricas, ha presentado este plan que busca cubrir un hueco importante en las subvenciones estatales. Y es que, hasta ahora, el famoso Plan Moves te daba hasta 1.300 euros por una moto grande, pero dejaba totalmente fuera a los ciclomotores pequeños (los de matrícula amarilla). Ahora, Barcelona quiere corregir eso.
En qué consisten las ayudas y quién puede pedirlas

El plan es sencillo pero tiene letra pequeña. A partir del 1 de marzo de 2026, cualquier persona empadronada en Barcelona podrá solicitar esta ayuda directa de 600 euros. El presupuesto total es de 15 millones de euros, con la mirada puesta en renovar hasta 20.000 vehículos de aquí a 2030.
Pero ojo, porque hay condiciones estrictas para evitar la picaresca:
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Ciclomotor por ciclomotor: No vale aprovechar la ayuda para comprarte una moto de gran cilindrada ni una bicicleta eléctrica. El cambio debe ser de un ciclomotor de combustión a uno eléctrico equivalente.
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Al desguace: Para cobrar, tendrás que entregar tu moto vieja. Puedes llevarla a un centro autorizado o dejarla en el depósito municipal, que se encargará del trámite gratuitamente. El objetivo es «limpiar» el censo, no ampliarlo.
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Sin carácter retroactivo: Solo servirán las facturas de compra posteriores a la fecha de inicio de la convocatoria.
Según datos municipales, actualmente hay unos 32.000 ciclomotores censados en la ciudad, de los cuales 24.000 son de combustión. Lo curioso es que muchos de ellos ni siquiera circulan; acumulan polvo en los parkings privados. Con esta medida, el consistorio espera que esos propietarios den el paso definitivo hacia el cambio o la baja.
Más baterías intercambiables en la calle
No todo es comprar la moto; también hay que saber dónde «repostar». Uno de los grandes frenos de la movilidad eléctrica es el miedo a quedarse sin batería o no tener un enchufe a mano. Para solucionar esto, el Ayuntamiento también inyectará tres millones de euros destinados a crear una red de intercambio de baterías (battery swapping).
Si has visto las motos de sharing como las de Acciona o las particulares de Silence, te sonará el sistema: llegas a una estación, sacas tu batería gastada y la cambias por una cargada en cuestión de segundos. La idea es sumar 64 nuevas estaciones (en parkings públicos, privados y gasolineras) a las 32 que ya existen.
Esta estrategia no solo busca reducir las emisiones de CO2 en un contexto de endurecimiento de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), sino también atacar otro de los grandes enemigos de la calidad de vida barcelonesa: la contaminación acústica. El objetivo final es ambicioso: que en 2030 el parque de ciclomotores de Barcelona sea 100% eléctrico.