Sants siempre ha sido un vaivén constante de maletas, reencuentros y prisas, un termómetro perfecto del pulso diario de Barcelona. Sin embargo, ese trajín tan característico cambiará de ritmo a finales de septiembre, cuando se clausure por completo el histórico acceso a la estación desde la plaza Països Catalans, en el lado de la avenida Roma.
Este cierre se mantendrá hasta finales de 2028 con el objetivo de construir la nueva zona de salida para los trenes de alta velocidad. La medida transformará la movilidad del entorno, ya que afectará tanto a las personas que van a pie como a los vehículos, haciendo desaparecer el carril que se utilizaba habitualmente para dejar y recoger pasajeros en la puerta.
Los nuevos caminos para entrar a la estación
Moverse por Sants exigirá aprender un mapa nuevo durante los próximos años. Mientras duren los trabajos, la plaza Joan Peiró se convertirá en el eje principal para entrar al recinto.
De todas formas, los viajeros tendrán más opciones para acceder al edificio:
- Acceso lado mar: Se abrirá este mismo septiembre al lado del parque de la Espanya Industrial.
- Acceso lado montaña: Estará operativo a finales de 2026 junto a la calle Viriat y la estación de autobuses.
Más espacio para decir adiós a las aglomeraciones
Toda esta reorganización responde a una realidad evidente: la terminal se había quedado pequeña para la cantidad de personas que la transitan cada día. Las obras, que arrancaron en 2023, darán un vuelco total al espacio interior.
Cuando los trabajos estén listos, la zona de Rodalies crecerá un 85% y la de alta velocidad aumentará un 175% gracias a un edificio nuevo de hasta cuatro plantas. Esto servirá para separar completamente a los pasajeros que se van de los que llegan: el espacio actual se reservará solo para las llegadas, mientras que se ampliarán las tiendas y las oficinas de atención al cliente.
Una plaza recuperada para los peatones
Los cambios no se detendrán en las paredes de la estación. De forma paralela, se está arreglando la plaza Països Catalans, una reforma que se prevé que termine a finales de 2026. La intención es recuperar los elementos de su diseño original, añadiendo zonas verdes, mobiliario urbano nuevo y mejoras en las salidas de emergencia.
El gran cambio para la vida de barrio llegará en 2028. Cuando termine esta fase, el entorno de la plaza será totalmente peatonal. Los coches privados ya no podrán pasar por este lado de forma definitiva, mientras que los taxis mantendrán su parada habitual en la plaza Joan Peiró.
Una vez se complete este gran paso en 2028, se abrirá la puerta a una segunda etapa del proyecto, que aún debe recibir la aprobación oficial.
En esos planes de futuro se incluye la instalación de una gran cubierta sobre la estación, caminos elevados para peatones, un aparcamiento conectado con distintos medios de transporte, un enlace directo con el Metro y la reforma del paseo de Sant Antoni.
Todo este rompecabezas urbanístico se ejecutará con el compromiso de mantener los trenes en marcha y el servicio operativo en todo momento.