Suiza tiene la fama, Francia el marketing y Holanda los colores, pero algunos de los mejores quesos del mundo y, concretamente, el mejor queso de búfala de piel florida del mundo se hace aquí al lado, en la comarca del Moianès, a apenas una hora de Barcelona.
Probablemente ya sabías que en Catalunya tenemos una cultura quesera envidiable, pero ahora es oficial a nivel planetario. Los World Cheese Awards, conocidos popularmente como los «Oscar de los quesos», han dictado sentencia en su última edición celebrada en Berna. Y la noticia nos pilla salivando: un queso catalán se ha llevado el Super Gold, la máxima distinción posible, situándose en el olimpo de la gastronomía láctea.
Se trata del Sarró de Búfala, una creación de la quesería Formatges Montbrú, y te contamos por qué vas a querer ponerlo en tu próxima tabla de picoteo.
Un ‘Super Oro’ entre 5.000 aspirantes
Para entender la magnitud del premio, hay que mirar las cifras. El certamen de este año ha sido una auténtica batalla campal (y deliciosa) donde han competido más de 5.000 quesos procedentes de 40 países.
El jurado, compuesto por una legión de expertos de 30 nacionalidades distintas, cata a ciegas buscando la perfección. No basta con que el queso esté bueno; tiene que ser excepcional. Y ahí es donde el Sarró de Búfala ha brillado con luz propia. Los jueces han destacado su «aroma limpia y textura impecable», además de un carácter propio que lo diferencia del resto de quesos de su categoría.
Obtener un Super Gold no es solo una medalla más, significa entrar en la élite absoluta, un club reservado solo para los mejores quesos de cada mesa de cata.
¿A qué sabe el mejor queso de búfala?
Si te estás preguntando qué tiene de especial, la clave está en la materia prima y la paciencia. Este queso se elabora en Moià (Barcelona) y es un semicurado de leche de búfala.
Lo curioso de este queso es su proceso de maduración lenta de unos cuatro meses, que le confiere esa textura semidura y compacta tan característica. Visualmente lo reconocerás por su forma de atillo (el «sarró» que le da nombre, evocando el paño que usaban los pastores) y su corteza enmohecida natural.
En boca es un espectáculo: notas cítricas y lácticas al principio que evolucionan hacia un sabor más intenso, cremoso y con un punto dulce al final. Además, tiene un bonus track para los intolerantes: es naturalmente libre de lactosa.
Cuánto cuesta y cómo comerlo
La buena noticia es que no hace falta irse a Berna para probarlo. Al ser un producto de proximidad, es relativamente fácil de encontrar en mercados, charcuterías especializadas de Barcelona o directamente en la tienda online de la quesería.
El precio ronda los 33 euros el kilo (la pieza entera de 1,5 kg sale por unos 53 euros, aunque suelen vender cuñas más pequeñas).
¿El maridaje perfecto? Desde Formatges Montbrú recomiendan no complicarse demasiado para dejar que el queso sea el protagonista: funciona de maravilla como postre acompañado de unos higos secos o un poco de dulce de membrillo (codonyat). Si quieres acompañarlo de una copa, un vino blanco afrutado es su mejor pareja de baile.