Hay días en el calendario que pasan desapercibidos y otros que deberían ser festivos nacionales. El 21 de marzo, Día Internacional del Tiramisú, es uno de ellos. Y este año, Barcelona no solo lo celebra, sino que pretende romper las estadísticas de azúcar en sangre con una iniciativa que parece sacada de un sueño de Willy Wonka en versión italiana.
La tienda especializada Demartini, que aterrizó hace menos de un año en el Born, ha decidido tirar el mascarpone por la ventana creando el tiramisú más grande de España. Hablamos de una mole de tres metros cuadrados de puro equilibrio entre café, bizcocho y crema que se instalará en su local de la calle dels Escuders, 44.
Lo mejor de la noticia no es solo el tamaño, sino que el próximo sábado, a partir de las 16:00 h., empezarán a repartir raciones gratis hasta que se agoten las existencias, que calculan serán unas 500 porciones.
Un homenaje artesano al postre que no entiende de fronteras
Lo que está pasando con el tiramisú en Barcelona es digno de estudio. Si hace unos años lo habitual era encontrarlo como el postre comodín de cualquier menú del día (a veces con más nata de la cuenta), ahora la ciudad vive una fiebre por la especialización en el postre italiano. Demartini se ha sumado a esta tendencia monoproducto que ya triunfa en el Born con vecinos ilustres como los pasteles de queso de Jon Cake o los cruasanes de Hofmann, demostrando que si haces una sola cosa, pero la haces increíblemente bien, el público responde.
Aunque el tiramisú de tres metros será el protagonista absoluto del fin de semana, el éxito diario de este local se basa en una rotación que marea: venden más de 2.000 unidades a la semana. Su propuesta se aleja de los inventos raros para centrarse en la calidad del ingrediente: pistachos que vienen directamente de Sicilia, avellanas del Piamonte y los auténticos savoiardi italianos empapados en café de cafetera moka tradicional.
Además del clásico, en sus vitrinas suelen desfilar versiones de caramelo salado o fresas del Maresme, pero siempre manteniendo ese formato de tarrina individual pensado para el take-away. La idea es que el tiramisú sea un capricho democrático y fácil de comer mientras paseas por las callejuelas del barrio gótico. Viendo el ritmo que llevan, no es de extrañar que ya tengan la vista puesta en abrir nuevos locales en el Eixample y la zona alta, consolidando a Barcelona como una de las capitales europeas para los amantes de este dulce. Si quieres tu trozo del récord, ya sabes: el sábado toca merendar en el Born.