7 Restaurantes vegetarianos que demuestran que la carne está sobrevalorada

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Si consideras que ser veg-friendly es ser aburrido, insípido y repetitivo, es que no conoces la gran oferta de posibilidades que ofrecen estos restuarantes

Hay mucha gente que sólo con oír vegetariano o vegano (las opciones más conocidas, porque hay algunas más basadas también en el respeto a otros seres vivos) se niegan en rotundo a sentarse y probar ese plato. Muchas veces, haciendo gala de una ignorancia excelsa -la tortilla de patata o las bravas son platos vegetarianos-. Muchas veces, también se autoparodian a sí mismos con ese comentario asqueroso que es algo así como: “Yo si no ha sufrido al morir no quiero comérmelo“. Para desmontar los prejuicios de este tipo de gente, no uno, ni dos, ni tres. Ocho razones.

1. L’hortet

Decoración sencilla y agradable. Muy buen ambiente en unos pocos metros cuadrados. Cuidan mucho la calidad y la presentación de sus productos. Es un restaurante llamado a reinterpretar la comida vegetariana: gourmetización a precios muy asequibles. Nuestra recomendación: croquetas de tofu con cebolla ahumada y olivas.

¿Dónde? Pintor Fortuny, 32
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2. Aguaribay

“Un restaurante vegetariano que no parece vegetariano”. Así lo describen quienes lo prueban. Es un tópico súper manido, pero viene a reflejar la idea de que no hace falta matar a nadie para comer bien. Sus platos son muy originales y se alejan de las elaboraciones vegetarianas más básicas. Además, elaboran sus propios panes con harinas ecológicas.

¿Dónde? Ramón Turro, 181
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3. Teresa Carles

Un clásico entre los vegetarianos de Barna. Tiene fama de ser menos económico que el resto, pero un menú completo cuesta 13€ (bastante económico si recordamos que se trata de una opción totalmente BIO -y si no lo recordamos también: vivimos en Barcelona-). Su carta es muy original y variada y sus platos son de primera calidad. Para muestra de esto último, basta con ver las colas que hay para entrar.
¿Dónde? Jovellanos, 2
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4. Arco Iris

Su decoración es más propia de un restaurante de toda la vida. Además, Arco Iris sólo abre a la hora de comer y ofrece productos fresquísimos. A pesar de ser bastante pequeño, no resulta nada agobiante. Y es así, en parte, porque el servicio es muy eficaz . Lo mejor de todo son sus postres. Mención destacada y aparte merece su crepe relleno de queso y salsa dulce.

¿Dónde? Roger de Flor, 216
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5. Sésamo

Merece la pena venir a este restaurante unos segundos antes de que abra para decir al encargado “Ábrete Sésamo”. Aunque sólo sea por eso. Una vez que estás ahí es posible que te quedes epatado con su decoración (ya te dijimos que es uno de los restaurantes más populares del Raval) y luego con su carta: tienen opciones veganas y vegetarianas.

¿Dónde? Sant Antoni Abat, 52
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6. Biocenter

Con productos biológicos, naturales y, lógicamente, que no han vivido antes como base, Biocenter es uno de los más pioneros. En parte por su oferta  vegetariana, vegana y ovo vegetariana. La elaboración de sus platos está tan currada como el naming: “la cabra siempre tira al monte” o “me tienes frita” -que son croquetas de puerro y queso brie- son buenos ejemplos de ello.

C/ Pintor Fortuny, 25
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7. Rasoterra

tanto para los que son vegetarianos, como para los que no. Es un restaurante con un ambiente muy cálido y cercano y que sigue la filosofía de slow food (nueva filosofía culinaria que combina placer y conocimiento, según la Wikipedia). No solo se trata de comer, sino de disfrutar y, para hacerlo, es obligatorio probar su pasta. De verdad, venir aquí y no probarla es como para el turista que viene a Barcelona y ni ve la Sagrada Familia.

C/ Palau, 5
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