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Gastronomía Guías secretas

50 bares y restaurantes de Barcelona que debes probar antes de morir

Si Barcelona te gusta tanto como comer, esta es la lista que estabas esperando.

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50 bares y restaurantes de Barcelona que debes probar antes de morir

Las 100 películas que hay que ver antes de morir, los otros tantos discos y canciones que no puedes pasar por alto; las 75 cosas que tienes que hacer en Barcelona antes de morir o las 50 cosas que puedes hacer gratis. Sí, sí, todo muy bien. Pero, ¿nadie va a hablar de lo que nos mantiene con vida? La comida y la bebida tienen 50 templos en Barcelona que hay que visitar al menos una vez en la vida.

Advertencia: no hay un criterio concreto (ni precio, ni preferencia, ni nada) que guíe el artículo.

1. My Fucking Restaurant (Nou de la Rambla, 35).

Con My Fucking Restaurant ocurre, además, otra cosa. Si el nombre no fuese suficiente reclamo, los neones rojos del nombre actúan como imán para quienes vivimos ávidos de nuevas experiencias gastronómicas. Su comida merece mención aparte.

2. Chicha Limona (passeig Sant Joan, 80).

La propuesta de Chicha Limoná -no hace falta ser de los más viejos del lugar para recordar que fue un concesionario de coche- es divertida, canalla y para todos los públicos.

3. La Despensa de Mitre (Ronda del General Mitre, 114).

Hace unos meses se podía hablar de La Despensa de Mitre en clave de revelación gastronómica del año: abrió, sorprendió, irrumpió en Tripadvisor y alcanzó la primera posición. La Despensa de Mitre es una realidad, una constatación, una apuesta segura.

4. Viet Kitchen (Aribau, 137).

El Phö es el guiso vietnamita por excelencia y se nota que en Viet Kitchen le tienen cogido el punto. Lo hacen sin más artificios que los que exige un buen Phö: no satura, no hastía. El toque anisado es el necesario, el del cilantro, igual que el del picante y el de la soja fermentada (hecha por ellos, por cierto), a elegir.

5. Oaxaca (Pla de Palau, 19).

Oaxaca es uno de estos restaurantes mexicanos en los que venden bichos. Tienen chapulines de Oaxaca (30 gramos) por siete euros. Y Hormiga Chicatana (10 gramos) por nueve euros. La disponibilidad de ambos, no obstante, está sujeta a mercado.

6. Koy Shunka (Carrer d’en Copons, 7)

Tiene una estrella Michelín (así que ya sabéis lo que significa eso: vais a desembolsar un pastón, pero ¿acaso no lo hacéis por unas air force y son horribles básicas?). Recomiendo que os sentéis en la barra para poder ver cómo “crean” la comida. Sus nigiris tienen fama de no necesitar salsa para comerlos por lo buenos que están.

7. El Puma (Carrer Aribau, 44)

Los que veneran las 4:20 entenderán la facilidad del chiste y, por eso mismo, nuestra voluntad de evitarlo. THC aparte, El puma es uno de los más populares en lo que a buffets libres de Barcelona se refiere. Es prácticamente imposible que no te guste nada de su oferta gastronómica: sobre la mesa hay más de 80 platos diferentes entre el buffet frío, el caliente, las carnes a la brasa y los postres.

8. Rodizio Grill (Consell de Cent, 403).

El rodizio es un formato de buffet libre típico de Brasil  (nunca he estado en Brasil, pero así me lo han vendido siempre) en el que los elaboran diferentes carnes a la brasa y los comensales, pagando un precio fijo, pueden servirse cuanto gusten.

9. This and That Co (carrer d’Amadeu Torner, 41 en Hospitalet).

This and That Co ofrece un menú (de lunes a jueves al mediodía) por 14,9€ que es capaz de generar priapismo en los más entusiastas del ahorro, de la buena gastronomía y de la unión de ambas.

10. Restaurante Estimar (carrer de Sant Antoni dels sombrerers, 3).

El Estimar es una maravilla, pero su tarta de queso merece una mención aparte. La tarta de queso del restaurante Estimar enamora a todo el que la prueba.

11. Bar Verat (Av. Pallaresa, 104 en Santa Coloma)

Acabo de conocer el significado de una palabra y me gusta mucho la pedantería derivada de usar palabras raras. Esa palabra es bicoca. Bicoca es una “cosa que se considera buena y que se consigue por poco dinero o con poco esfuerzo”. Bien, el Verat es la mayor bicoca de toda la ciudad. Comida de cocinero con Estrella Michelin por menos de 20€.

12. Poke Maoli (carrer de Sevilla, 80)

Conocido entre los adictos al Poke bowl por ser el primer local en elaborar este plato en toda España. Su ubicación en la Barceloneta no es que invite, es que exige que vayas cuando hay buen tiempo, te plantes en la playa, eches tu toalla en el suelo y te sientas un nativo de Honolulu con el viento de poniente en la cara, el bowl en una mano y los palillos en otra.

13. Out of China (carrer d’Aribau, 112)

Vas paseando por el Eixample y, de pronto, te cruzas con un guerrero de Xian que te anuncia que acabas de encontrar el “mejor restaurante de comida china” de la ciudad. ¿Quién puede resistirse a eso? Un listillo se aventuraría a decir con entusiasmo: “¡un celiaco!”. Y para placer nuestro -y de las cuentas del dueño del restaurante-, al listillo le diríamos que está equivocado: Out of China, además de estar autodenominado como mejor restaurante de comida china de la ciudad, ofrece un menú sin gluten.

14. Sanghai Bund (Carrer de Lepant, 288)

El Shanghai Bund se puede definir por completar los tres tópicos: aquí el servicio es regular, está lleno de chinos y quien asegure que le gusta la comida china, puede que se plantee algunas cosas si viene aquí. Peculiarmente y pese a estar casi tocando con la Sagrada Familia, no se llena en exceso. Un must en la ruta barcelonesa por restaurantes chinos.

15. Nou Can Martí (Aquí)

A las afueras de Barcelona, en el parque de Collserola, con un comedor sencillo y vistas espectaculares de toda la ciudad. La ubicación de Nou Can Martí permite su acceso a través del transporte público. De todos los sitios en los que comer calçots, es uno de los más interesantes desde el punto de vista económico: tiene un menú por 23€.

16. Spaghetti a la Guitarra (Carrer de la Lleialtat, 4).

Spaghetti como cocinados en el Trastevere, a precio de fábrica y hechos en tu cara y en el momento. Los prueba Marcello Mastroianni, les da el visto bueno y pregunta si los ha hecho la sua mamma. De verdad, son un espectáculo, mejor que los de la gran mayoría de restaurantes italianos.

Compra aquí tu súper menú.

17. La Piadina del Sol (Plaça del Sol, 21).

Es un clásico de los viernes cerveceros en la Plaça del sol. Hay un momento de la noche, ubicado entre la primera cerveza y el desalojo de la policía, en el que te entra hambre (y ganas de ir a mear, pero eso es otra historia). En ese caso la solución estrella es La Piadina del Sol: la mejor piadina de Barcelona.

18. El Tianguis (carrer de Villarroel, 42).

Hay muchas taquerías de Barcelona en las que los miércoles el taco cuesta 1 euro. Dentro de según qué horas, pero 1 euro. En ese caso, una de las referencias es el Tianguis: tacos, cañas y tequila a 1 mísero euro cada producto.

19. Les Dues Sicilies (carrer dels Carders, 22).

Diremos que para alguien que ha estado de Erasmus en Italia, le supone un trauma bastante considerable volver a España y comer pizzas a precio, casi, de barril de brent. En ese caso, les Dues Sicílies se erige en solución en forma de porción: el pedazo de pizza (de un tamaño considerable) sale a dos euros.

20. Tasca i Vins (carrer de la Indústria, 118).

Un clásico como la copa de una jacaranda. Tiene varios restaurantes repartidos por Barcelona y todos tienen una cosa en común: una carta basada en la cocina tradicional y unos precios aptos para todos los bolsillos.

21. La Vietnamita (Carrer Comerç, 17; Torrent de l’Olla, 78; Comte Borrel, 85).

No sé si es uno de los mejores restaurantes vietnamitas de Barcelona, pero sí que estoy seguro que es uno de los más populares. El menú que proponen es apto sólo para los paladares tolerantes a los sabores exóticos. Están especializados en cocina fusión asiática y juegan con el concepto de street quick food, tan común en Vietnam.

22. Ramen-ya Hiro (carrer de Girona, 164)

Si no te suena el Ramen-ya Hiro, te sonarán seguro las interminables colas que se forman cualquier día y a cualquier hora. En este local no dan reserva. De este sitio he oído decir que no sé qué crítico gastronómico japonés vino aquí, probó su ramen y dijo que era el mejor que había probado. Ambrosía pura.

23. Bernie’s Diner (Via Laietana, 20).

Si hubieras nacido en algún sitio cerca de Arkansas en los 70 y tu madre hiciera hamburguesas caseras los domingos, probablemente se parecerían bastante a estas. Porque ese es el concepto que vehicula la idea de Bernie’s Diner (aka la cena de Bernardo): comida casera americana.

24. La Paradeta (carrer Comercial, 7)

Ofrece pescado y marisco de rey a precio de asalariado. Es muy divertido porque parece que vayas a una pescadería a hacer la compra y en realidad estás escogiendo qué vas a acompañar con esa cerveza.

25. Bellako (carrer Marina, 244)

Bellako es la constatación de que el último bastión de la gourmetización, el kebab, ha caído. Pero ha caído dignamente, con honores y sin catástrofes que hayan provocado el derrumbe. Ha caído de pie, como se suele decir.

26. Koh (carrer de Pujades, 133).

Empezaremos hablando del Koh diciendo que el libre albedrío es una mierda. Pedir implica arrepentirse (no por errar en la decisión) y desear volver. Una carta para salivar sólo de verla. Ramen, baos y distintos productos asiáticos en un local que lleva en pie cuatro días contados.

27. Pura Vida (carrer dels Mercaders, 20)

En el Pura Vida tienen ese disfrute por la existencia misma en el mismo nombre y eso solo puede denotar una cosa: que todo lo que se ha hecho allí ha sido con el máximo cariño a esa máxima. Desde sus arepas, fajitas, huevos de codorniz o zoodles con salsa pesto.

28. Les Truites (carrer d’Arimon, 22)

En Les Truites el debate de concebollistas y sincebollistas se llevaría al siguiente nivel: que si la tortilla de calçots con salsa romesco, que si la de caviar y cangrejo, que si la de espaguetis al pesto. Todo vale. Hasta en 180 tipos de tortillas, todo vale.

29. Arepamundi (carrer de la Marina, 212).

Ir a Arepamundi como trasunto gastronómico del plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Ir al Arepamundi para sentirse en el cono sur de América o ir al Arepamundi para sentir que un boleto de avión cuesta lo que un pasaje de metro

30. Pizzería Da Michele (Consell de Cent, 336).

Da Michele es una auténtica institución que apenas necesita cuatro pizzas (su carta es ambrosía para indecisos: tres entrantes, cuatro pizzas y un calzone) para encandilar y triunfar en medio mundo.

31. Koryo (calle Reus, 4).

Koryo es en sí mismo un favorazo para aquellos que queremos experimentar con nuevas cocinas pero que no tenemos los suficientes ceros para costearnos un vuelo a Seul. Y no solo por eso: Koryo es un favorazo porque puedes comer como un oligarca ruso o de menú del día (en serio, el menú es recomendabilísimo y apenas cuesta 12€).

32. Els 4 Gats (carrer de Montsió, 3).

Se inauguró en  1884 con  el ambiente de cabaret de Le Chat Noir de París como referencia. Su espíritu bohemio e inspirador llamó la atención a los artistas de la época, por lo que pronto fue frecuentado por Picasso (que diseñó la portada del menú), Dalí, Santiago Rusiñol o Hemingway.

33. Los Caracoles (carrer dels Escudellers, 14).

No hace falta ser un genio para intuir que está especializado en caracoles en su salsa, aunque también ofrece platos típicos catalanes. Por aquí han pasado Robert de Niro, Joan Miró, Dalí y Gala o Giorgio Armani. A día de hoy es un poquito caro pero es tan clásico de la ciudad condal que hay que visitarlo al menos una vez en la vida.

34. Sato i Tanaka (carrer del Bruc, 49).

Sato i Tanaka es, por estética y disposición, una clásica taberna japonesa. Este tipo de negocios se definen, además de por la excelencia de su materia prima y la calidad en la elaboración, por la disposición en barras.

35. Dans le noir? (Passeig de Picasso, 10)

Comer a ciegas. La expresión está tan fuera de nuestra realidad que antes piensas en una cita en la que no conoces a la otra persona que en lo que realmente es. No se piensa en la literalidad de la idea y por eso es necesario precisar que en Dans le noir? se come a ciegas.

36. Restaurante La Estrella (carrer d’Ocata, 6)

Un restaurante clásico con un concepto clásico y una reinterpretación sorprendente. ¿Qué es sorprendente? Un helado de wasabi, por ejemplo. De este sitio también se dice que es caro, pero que “el gasto merece la pena”. Otra curiosidad: la criatura tiene casi 90 años y, contra lo que suele ser habitual, no para de reinventarse.

37. Teddy’s Saj Sandwiches (carrer del Carme, 70).

No falta quien lo eleva a la categoría de mejores sándwiches de Barcelona. Aunque, realmente, son bocadillos libaneses. Una fusión de sabores tan espectacular como su precio.

38. Majestic Hotel & Spa (Passeig de Gràcia, 68).

Que el mejor desayuno de Europa se toma en Barcelona no lo decimos nosotros, lo dice el jurado de los premios Prix Villégiature. Aunque después de probarlo, nosotros solo podemos respaldar esa idea.

39. Disfrutar (Carrer de Villarroel, 163).

Desde que reservas hasta que llega la fecha en cuestión puede, no sé, gestarse un embarazo. Empezar y acabar una liga. Caducar una conserva. Ver crecer un olivo. Pero la espera merece la pena.

40. Enigma (Carrer de Sepúlveda, 38-40)

Enigma concept es, como se define en su página web, la nueva propuesta gastronómica de Albert Adrià. Tan exclusivo es este restaurante y tal homenaje hace a su nombre que sólo se puede entrar en él contraseña mediante. 

41. Alkimia (Ronda de Sant Antoni, 41).

De Alkimia ya hablamos en su día: recibió el premio a mejor restaurante de diseño SBID 2017. O, dicho de otro modo, a restaurante más bonito del mundo. Se entiende, entonces, que pocos sitios hay más instagrameables que este. Y se come de lujo, claro.

42. Tickets (Av. del Paraŀlel, 164)

Hablar de Tickets en términos de joyita es quedarse corto: realmente es un zafiro, oro, plata y toda piedra o metal preciosa o precioso -preciado, en cualquiera de los casos- que al lector se le quieran venir a la cabeza. Según un ranking de bastante criterio y tal y como dijimos en este artículo, es uno de los mejores restaurantes del mundo.

43. Teresa Carles (Jovellanos, 2)

Un clásico entre los vegetarianos de Barna. Un menú completo cuesta 13€ (bastante económico si recordamos que se trata de una opción totalmente BIO -y si no lo recordamos también: vivimos en Barcelona-). 

44. Belmonte (Carrer de la Mercè, 29).

En tiempos de gustos culinarios centrífugos -ojo, sin que esto signifique nada malo-, siempre es de elogiar que resistan bastiones de la tradición. Y Belmonte es uno de ellos.

45. Flax and Kale (Tallers, 74; Sant Pere Más Alt, 31; Passeig de Gràcia, 11).

Si fuese publicista de Flax and Kale, tendría clárisimo cuál sería la frase que usaría a modo de reclamo:vendrás por la estética y te quedarás por la comida. Flax and Kale es uno de los restaurantes más innovadores, luminosos, especiales, acogedores y relajantes de Barcelona.

46. Somewhere Café (Aribau, 101).

Para la elección de la carta de Somewhere Café no han usado un equipo gastronómico. Detrás de la carta de Somewhere Café hay un equipo de cartógrafos. La carta es un mapamundi. Y el brie trufado de la foto es de otro mundo.

47.  Restaurantes Xavier Pellicer (carrer de Provença, 310).

Es el mejor restaurante de verduras del mundo. Así lo ha hizo saber el certamen We’re Smart Think Vegetables! Think Fruit! tras otorgarle esta distinción a Xavier Pellicer. Xavier Pellicer, dicho sea de paso, es como se llama el cocinero, sí, pero también el restaurante. Pellicer, por cierto, es uno de los cocineros más reputados de España.

48. Vacka (carrer de Séneca, 4)

Vacka, que significa despertar, es uno de los restaurantes que, por concepto y por novedad, más merecen la pena de Barcelona. Y eso son palabras mayores. Es un restaurante totalmente vegano.Aunque si es por particularidad destaca por ofrecer un producto libre de gluten y mayoritariamente raw. Un must entre los frikis de la comida alternativa.

49. La Selva (Carrer de la Indústria, 138).

La Selva es un restaurante donde entras a explorar y sales con una sensación clara: vas a volver a adentrarte en ella. Porque más allá de la decoración a base de plantas y ramas, tu retina (o mejor dicho, tu paladar) no dejará de recordar el sabor de la carne que sirven aquí.

50. Bar Tomás (Carrer Major de Sarrià, 49).

Bien vale el Bar Tomás –y sus bravas– para cerrar el artículo. Su salsa es secreta y la cocción de la patata es muy característica. Su fama les precede y es un clásico absoluto e incontestable.