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100 cosas que hacer en Barcelona antes de morir

Seguro que alguna cosa de esta lista de faltará por hacer.

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100 cosas que hacer en Barcelona antes de morir

Aunque seas un barcelonés de pura cepa, de los que evita la Rambla de Barcelona y no pisa la Barceloneta en todo el año, seguro que te has dejado algo por hacer típicamente barcelonés y no lo sabías. Aquí te lo recordamos:

1. Armarte con tu hamaca, llenar al máximo la nevera portátil, hacer palomitas y algún bocadillo y poner rumbo al cine de verano de Montjuïc.

2. Afirmar que eres de Barcelona (o de Cataluña) y no haber comido calçots debería estar penado con la cárcel. Y si lo has hecho, pero no en una masía, debería ser sancionable. Aquí masías para que lo subviertas.

3. Se le conoce popularmente como la Calle del Chocolate porque en el Siglo XVII de manera casi espontánea empezaron a instalarse distintas chocolaterías. Y, a día de hoy, ahí siguen. Lo mismo, no puedes considerarte barcelonés si no has probado el chocolate en alguno de los negocios de la Calle de Petritxol.

4. Recorrerse todas las calles -sí, haciéndose las filas- de Gràcia durante las fiestas populares del barrio.

5. Llegar tarde a alguna cita y decir que «es que he venido por el transbordo de Gràcia». Pecas de novato, sí, pero para quejarse de él, hay que recorrerlo.

6. Andar por encima del mosaico Miró de la Rambla.

7. Aunque sea contra el Albacete: hay que ver un partido en el Camp Nou.

8. Ir a la fuente mágica de Montjuïc (rodeado de guiris) y disfrutar del espectáculo

9. Pasar por debajo del Arc del Triomf. No porque signifique nada en sí, simplemente por hacerlo.

10. Disfrutar de Sant Jordi con todos los fuegos de artificio: con su libro y con su rosa.

11. Hablando de libros: comprar uno en el mercado dominical de Sant Antoni. (Puedes comprar alguno ambientado en Barcelona, en esta lista te recomendamos unos cuantos).

12. Entrar en la Sagrada Familia antes de que se acabe (y después también, qué narices).

13. Decir sólo la Sagrada Familia es quedarse un poco corto. Realmente, convendría visitar La Pedrera, La Casa Batlló y todo lo que haya pasado por la cabeza de Gaudí.

14. Y no sólo de Gaudí vive el modernismo. También es obligada la visita a la Casa de las Punxes, la Casa Amatller o el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo.

15. Navegar la costa mediterránea en barco. Si nunca has navegado en barco, no eres todavía consciente de lo que te estás perdiendo; y si ya lo has hecho entenderás el porqué. Conocer el mar alejándote de la playa es una pasión que no puedes perderte y Barcelona Sailboats te pone la ocasión en bandeja de plata. Ofrecen excursiones para grupos de amigos, familiares e incluso en pareja. En velero, en catamarán, en lancha… Tú eliges. 

16. Comer un kebab en la Rambla del Raval (o en el mejor kebab de España)

17. Dejarse los jurdeles en ir una noche al Liceu y disfrutar de una función.

18. Montarse en la noria del Tibidabo (o en cualquiera de sus atracciones, el tema es visitarlo y montarse en alguna de sus atracciones).

19. Subir a los búnkers del Carmel en buena compañía y tomarse una cerveza disfrutando del atardecer.

20. La delicadeza, el gracejo y el absurdo: estos tres factores -o, dado el caso, adjetivos- podrían servir para definir una de las tradiciones barcelonesas religiosas con más solera. Hablamos de l’ou com balla, un evento de obligatorio visionado.

21. Visitar la Catedral de Barcelona (y el patio de las ocas).

22. Tomarse una cerveza un viernes a la noche en la plaza del Sol (y esperar a que la policía te expulse).

23. Visitar la Plaça de Sant Felip Neri siendo consciente de su historia.

24. Hacerse esta ruta de librerías de Barcelona. También puedes visitar estas librerías de segunda  mano.

25. Recorrerse entera la Gran Vía de les Corts Catalanes para presumir de haber recorrido la calle más larga de Barcelona.

26. Tomar la mona en alguno de estos sitios.

27. Montar en las barcas con remos del parque de la Ciutadella.

28. Visitar los jardines de Mossèn Costa i Llobera, considerado uno de los diez mejores jardines del mundo.

29. Subir a la montaña de Montjuïc en el teleférico (bueno, si nos ponemos puristas, en la telecabina).

30. Ir a Razzmatazz y Apolo. No necesariamente en la misma noche (si lo haces en la misma noche te dan la medalla de Charly Sheen).

31. Hablando de discotecas, es impepinable ir al Moog, el sórdido referente de la música electrónica en Barcelona.

32. Ir al Festival de Sitges. No sólo a ver el ambiente, también a disfrutar de alguna de las películas que aquí se emiten.

33. Aunque seas del Espanyol o del Madrid, disfrutar de la celebración de un título del Barcelona en Canaletes.

34. Disfrutar de ese espectáculo deportivo olímpico que es la plaza del MACBA. Y de paso, aprender a montar en skate (o por lo menos intentarlo).

35. Hacer unas birras por Carrer Blai (probablemente junto a Parlament, la única calle de bares de Barcelona)

36. Patinar por la Ciutadella (y, consecuentemente, exponerse a un riesgo de fracturas y distintos tipos de lesiones).

37. Visitar el Parc Güell (pero gratis, no pagando, aunque esto queda a gusto del visitante)

38. Ir a algunos de los múltiples correfocs que, a lo largo del año, se celebran en Barcelona.

39. Escapar de Barcelona para poder volver a ella con amor renovado.

40. Descubrir el gimnasio gratis que tienes frente al mar.

41. Recordar el pasado luctuoso de Barcelona y visitar uno de sus refugios antiaéreos.

42. El castillo de Castellcir, un monumento también conocido como Castillo de la popa por su evidente y manifiesto parecido con una embarcación naval.

43. Tomar castañas durante el puente de todos los santos.

44. Aunque esté en Tarragona, hay que ir a ver la otra y secreta Sagrada Familia. Es decir, el Santuari de la mare de Deu de Montserrat.

45. Visitar los jardines de la Tamarita, unos jardines secretos, con tremenda biodiversidad y tranquilísimo en medio de la ciudad.

46. Hacerte una foto junto al mamut de la Ciutadella, un icono de Barcelona.

47. Ir a pasar un día a alguna de las playas del Maresme.

48. Tapar con una manta al Tió de Nadal, alimentarlo y ver si hay suerte.

49. Alquilar una película en VideoInstan, el videoclub más antiguo de España.

50. Darte una vuelta por el Poble Espanyol.

51. Tomarse algo en el Mercado de la Boquería

52. O en cualquiera de estos mercados gastronómicos de la ciudad.

53. Hacer un vermú en la calle Parlament (o donde sea, pero tomárselo).

54. Icebarcelona es el único sitio de Barcelona en el que puedes estar a 15º bajo cero y que, al mismo tiempo, tiene los metros cúbicos necesarios para poder socializar. Es decir, no es un congelador. Es un bar.

55. Llevar a tu perro al único parque acuático para perros de Europa (sí, está en Barcelona).

56. Ir (si el bolsillo lo permite) a uno de los 30 mejores restaurantes del mundo como son el Ticket o el Disfrutar. Aviso: como no reserves con antelación, es imposible.

57. Darte un garbeo por un Palo Alto Market (se celebra una vez al mes).

58. Ir al Primavera Sound.

59. Obviamente también hay que ir al Sónar.

60. Jugar al takatà, el único deporte creado en Barcelona.

61. Y después del deporte, merendar como si mañana se acabara todo. 

62. Ver una obra de Teatro en el Grec.

63. Ir a un concierto al Palau de la Música.

64. Pasar por debajo del Pont del Bisbe y pensar cuán real es lo de gótico para referirse al barrio en el que está.

65. Encontrarte por error o casualidad con las columnas romanas del templo de Augusto y fliparlo todo.

66. Obviamente bañarse en el Mediterráneo. Y si las playas de la ciudad no te molan, aquí tienes las mejores de la provincia.

67. Ir al cementerio de Montjuïc… y sentir envidia de las vistas de las que disfrutan los difuntos.

68. Andar por l’Eixample con el cuello a 180 grados del suelo para disfrutar de las fachadas que constituyen el barrio.

69. Descubrir la sede barcelonesa de la mayor tienda navideña del mundo.

70. Ver a alguien bailar una sardana y unirse… o al menos intentarlo.

71. Detenerse en todas las galerías de arte de Enric Granados.

72. Encontrarse con la Mónica del Raval y hacerse una foto con ella.

73. Revelarle a un amigo que la estatua de Colón no señala a América.

74. Ir al Born Centre de Cultura i Memoria, uno de los museos más visitados en Barcelona.

75. Tomarse una bomba en la Barceloneta.

76. Visitar los espectaculares jardines del Palau de les Heures.

77. Acariciar al Gato de Botero (que está en la Rambla del Raval) y presumir de que conoces su historia.

78. Sentir escalofríos al pasar por delante de la iglesia Sants Màrtirs Just i Pastor y recordar que en esa misma zona hubo un pozo en el que se sacrificaban a cristianos.

79. La plaça de Sant Gaietà, también conocida por muchos como El Rinconet, es para muchos la plaza más bonita de Barcelona. Y, bueno, precisamente por lo osado de la afirmación es mejor que quede a discreción del visitante.

80. El beso de la muerte es la petrificación de la tristeza. De lo fúnebre. Es la historia de unas garras que se clavan en la carne joven desde hace casi un siglo. Una estatua desgarradora que está en el Cementerio de Poblenou y que hay que visitar sí o sí.

81. Pisar el reloj del suelo de la Via Laietana (que seguro que lo has pisado alguna vez) y ser consciente de su condición de gafe.

82. Hacerse una foto en la fachada no modernista más famosa y querida de Barcelona: hablamos de la fachada de carrer d’Allada Vermell.

83. Visitar (alguna) de las piscinas naturales que hay en la provincia de Barcelona.

84. Visitar (y comer en) los 50 bares y restaurantes de Barcelona que tienes que probar antes de morir.

85. Andar por la Ciutadella y poder presumir de que conoces su origen.

86. Comerte una de las mejores pizzas de Barcelona por solo 3 euros.

87. Asomarte a Barcelona desde las mejores vistas que la ciudad ofrece.

88. Probar el mejor café de la ciudad y empezar a odiar el café industrial quemado de cualquier otro bar cualquiera. Porque Barcelona, por si no lo sabías, es la ciudad de España con mayor oferta de café de especialidad.

89. Comprobar si la fama de las bravas del Bar Tomás está justificada.

90. Y si te has quedado con ganas de descubrir más bravas, aquí tienes nuestra ruta por las mejores bravas de Barcelona. 

91. Descubrir que al otro lado de la montaña, en Sant Cugat, se encuentra El Siglo, la librería de segunda mano más grande de España.

92. Contemplar la Torre Agbar y hacer algún chiste sobre su forma fálica.

93. Y hablando de falos: estos gofres.

94. Deslizar tus posaderas por este tobogán de 700 metros de recorrido.

95. Visitar Barcelona a través de su subsuelo por el sistema de alcantarillado.

96. Visitar la única cafetería donde te dejan echar la siesta. 

97. Visitar la antigua cárcel de La Modelo.

98. Pasarlo de miedo en estos sitios abandonados.

99. Homenajear a la abundante comunidad venezolana de la ciudad con esta ruta de la arepa.

100. Acabar de hacer todas estas cosas y ya poder decir: “Malditos turistas”.

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